Cien Años de Soleda
(Contexto original)
(Contexto original)

"Son ochenta y dos pesos" fue la respuesta del empleado del correo, luego de pesar el paquete te quinientas cuartillas que componían el original del manuscrito de cien años de soledad.
Mercedes y Gabo habían asistido el día viernes a este establecimiento para enviar los originales de la tan afamada obra a Francisco Porrùa (Director literario de la Editorial Sudamericana).
Al escuchar la respuesta del empleado ambos lograron mirarse absortos y sin esperar un segundo más lograron emitir una idea que no tardo mucho en hacerse presente y decidieron enviar la primera mitad hasta encontrar una solución para enviar la siguiente parte, solo tenían dos días para encontrar el dinero que les hizo falta para enviar la obra completa, pero ¿cómo? o ¿con qué dinero?
Gabo se puso a meditar imaginando que era lo que se iría a empeñar esta vez:
- la maquina portátil (con la que había escrito la novela por más de un año cada 6 horas diarias)
- el calentador de su estudio (que para ese entonces ya debía valer muy poco)
- la batidora (obsequio de bodas dado por Soledad Mendoza)
- Los aros de matrimonio (teniendo en cuenta que era de mal agüero empeñarlos)
¿De donde obtener el dinero?, teniendo en cuenta además que cada vez había menos amigos por exprimir.
El lunes muy temprano se dirigieron al monte piedad donde ya eran asiduos clientes para conseguir el préstamo, mercedes había llevado los anillos como emergencia pero lograron obtener el dinero necesitado y un poco más sin dejar los aros, cuando se dispusieron dirigirse al correo y empacar el resto del manuscrito descubrieron que la parte enviada había sido la del final de la novela a lo que mercedes respondió como una mal jugada del destino y pensó " solo falta que la obra sea mala".
sin imaginar que seria el inicio de la culminación de 18 meses angustioso de vivir limitadamente, pues ambos Vivian luchando por culminar el libro en el que tenían cifradas todas sus esperanzas, pues durante su carrera como escritor solo había logrado publicar 4 libros en 7 años de los cuales solo uno "La mala Hora", tuvo un reconocimiento extraordinario y solo ese le brindo una remuneración interesante con el cual pudo solventar los gastos del nacimiento de su segundo hijo de nombre Gonzalo y comprar su primer automóvil.
Ellos Vivian en una casa de clase media ubicada en las lomas de San Ángel Inn, la cual contenía un jardín en donde Rodrigo y Gonzalo (sus hijos) podían jugar durante su infancia mientras no iban a la escuela.
Sin embargo mientras esperaban la respuesta desde Buenos aires siguieron la rutina de su vida entre préstamos y empeños, trabajando de un lugar a otro con buenos trabajos y a veces malos.
Gabo cuenta que la culminación de su obra fue realmente dificultosa no por la incapacidad de concentrarse o la falta de creatividad sino por las condiciones en las que estaba siendo escrita, con la pobreza extrema tratando de alcanzarlos y por la escasez del material a utilizarse para escribir, el tenia una mala costumbre: la de creer que sus errores gramaticales u ortográficos se repondrían arrancando la hoja de la maquina de escribir y volviendo a empezar mientras "Mercedes se gastaba medio presupuesto doméstico en pirámides de resmas de papel que no duraban la semana".
Los mejores amigos se turnaban para realizar una visita sorpresa con la excusa de alguna revista o libro llevaban junto a ellos canastas compuestas por víveres. Como apoyo a la condición en la que se encontraban, estas visitas eran aprovechadas por ellos para enterarse de lo que acontecía a la novela, a lo que gabo respondía creando nuevas escenas que nunca eran las reales pues tenia la superstición de creer que lo que escribía no debía contárselo a nadie.
Estas visitas fueron contiguas y le ayudaban a enriquecer su obra ya en ese entonces extensa hasta que un día del mes de agosto pudo crear entonces el final de la novela y logro contactarse con Esperanza Araiza, la inolvidable Pera, una de las mejores mecanógrafas de la colonia de Cuauhtémoc quien accedió de inmediato aduciendo que le diera el adelanto que pudiera y que el resto se lo podía dar después todo ello porque había sido invadida por la curiosidad de leer almenos el borrador.
Años después pera pudo confesarle a Gabo que mientras llevaba el borrador a su casa para corregirlo, resbalo al bajar del bus y soltó el borrador en medio de una lluvia torrencial, con ayuda de los pasajeros pudo recogerlos y secarlos con una plancha domestica.
Al culminar el trabajo de corrección el trabajo fue enviado recién y aunque muchos desconocían la realidad gabo se había quedado con el manuscrito original que obsequio a sus amigos Luis y Janet Alcoriza en una de las tantas reuniones que tuvieron.
Mercedes y Gabo habían asistido el día viernes a este establecimiento para enviar los originales de la tan afamada obra a Francisco Porrùa (Director literario de la Editorial Sudamericana).
Al escuchar la respuesta del empleado ambos lograron mirarse absortos y sin esperar un segundo más lograron emitir una idea que no tardo mucho en hacerse presente y decidieron enviar la primera mitad hasta encontrar una solución para enviar la siguiente parte, solo tenían dos días para encontrar el dinero que les hizo falta para enviar la obra completa, pero ¿cómo? o ¿con qué dinero?
Gabo se puso a meditar imaginando que era lo que se iría a empeñar esta vez:
- la maquina portátil (con la que había escrito la novela por más de un año cada 6 horas diarias)
- el calentador de su estudio (que para ese entonces ya debía valer muy poco)
- la batidora (obsequio de bodas dado por Soledad Mendoza)
- Los aros de matrimonio (teniendo en cuenta que era de mal agüero empeñarlos)
¿De donde obtener el dinero?, teniendo en cuenta además que cada vez había menos amigos por exprimir.
El lunes muy temprano se dirigieron al monte piedad donde ya eran asiduos clientes para conseguir el préstamo, mercedes había llevado los anillos como emergencia pero lograron obtener el dinero necesitado y un poco más sin dejar los aros, cuando se dispusieron dirigirse al correo y empacar el resto del manuscrito descubrieron que la parte enviada había sido la del final de la novela a lo que mercedes respondió como una mal jugada del destino y pensó " solo falta que la obra sea mala".
sin imaginar que seria el inicio de la culminación de 18 meses angustioso de vivir limitadamente, pues ambos Vivian luchando por culminar el libro en el que tenían cifradas todas sus esperanzas, pues durante su carrera como escritor solo había logrado publicar 4 libros en 7 años de los cuales solo uno "La mala Hora", tuvo un reconocimiento extraordinario y solo ese le brindo una remuneración interesante con el cual pudo solventar los gastos del nacimiento de su segundo hijo de nombre Gonzalo y comprar su primer automóvil.
Ellos Vivian en una casa de clase media ubicada en las lomas de San Ángel Inn, la cual contenía un jardín en donde Rodrigo y Gonzalo (sus hijos) podían jugar durante su infancia mientras no iban a la escuela.
Sin embargo mientras esperaban la respuesta desde Buenos aires siguieron la rutina de su vida entre préstamos y empeños, trabajando de un lugar a otro con buenos trabajos y a veces malos.
Gabo cuenta que la culminación de su obra fue realmente dificultosa no por la incapacidad de concentrarse o la falta de creatividad sino por las condiciones en las que estaba siendo escrita, con la pobreza extrema tratando de alcanzarlos y por la escasez del material a utilizarse para escribir, el tenia una mala costumbre: la de creer que sus errores gramaticales u ortográficos se repondrían arrancando la hoja de la maquina de escribir y volviendo a empezar mientras "Mercedes se gastaba medio presupuesto doméstico en pirámides de resmas de papel que no duraban la semana".
Los mejores amigos se turnaban para realizar una visita sorpresa con la excusa de alguna revista o libro llevaban junto a ellos canastas compuestas por víveres. Como apoyo a la condición en la que se encontraban, estas visitas eran aprovechadas por ellos para enterarse de lo que acontecía a la novela, a lo que gabo respondía creando nuevas escenas que nunca eran las reales pues tenia la superstición de creer que lo que escribía no debía contárselo a nadie.
Estas visitas fueron contiguas y le ayudaban a enriquecer su obra ya en ese entonces extensa hasta que un día del mes de agosto pudo crear entonces el final de la novela y logro contactarse con Esperanza Araiza, la inolvidable Pera, una de las mejores mecanógrafas de la colonia de Cuauhtémoc quien accedió de inmediato aduciendo que le diera el adelanto que pudiera y que el resto se lo podía dar después todo ello porque había sido invadida por la curiosidad de leer almenos el borrador.
Años después pera pudo confesarle a Gabo que mientras llevaba el borrador a su casa para corregirlo, resbalo al bajar del bus y soltó el borrador en medio de una lluvia torrencial, con ayuda de los pasajeros pudo recogerlos y secarlos con una plancha domestica.
Al culminar el trabajo de corrección el trabajo fue enviado recién y aunque muchos desconocían la realidad gabo se había quedado con el manuscrito original que obsequio a sus amigos Luis y Janet Alcoriza en una de las tantas reuniones que tuvieron.
18 años después esta misma escena se repitió y volvió a firmar en el manuscrito de 180 folios con 1.026 correcciones para ellos: Cabo.
Luis Alcoriza murió en 1992 su esposa Janet lo hizo 6 años después dejando como heredero a Héctor Delgado quien los había adoptado como sus padres, Gabo nunca pudo entender como se fueron sin aprovechar los miles de dólares guardados en un baúl a salvo del polvo y de las polillas, por la dignidad y respeto al regalo más preciado obsequiado de parte de su amigo Gabriel García Márquez.
Luis Alcoriza murió en 1992 su esposa Janet lo hizo 6 años después dejando como heredero a Héctor Delgado quien los había adoptado como sus padres, Gabo nunca pudo entender como se fueron sin aprovechar los miles de dólares guardados en un baúl a salvo del polvo y de las polillas, por la dignidad y respeto al regalo más preciado obsequiado de parte de su amigo Gabriel García Márquez.
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